TRILCE ISLA LITERARIA

TRILCE ISLA LITERARIA

jueves, 19 de septiembre de 2013

martes, 3 de septiembre de 2013

I CERTAMEN RELATOS TRILCE ISLA LITERARIA



I CERTAMEN Relatos Trilce Isla literaria.

La Asociación Trilce Isla Literaria crea y convoca el I Certamen de relatos Trilce Isla Literaria para fomentar la creatividad, impulsar la lectura y ensalzar la literatura.

Son también nuestros objetivos: promocionar a escritores noveles; homenajear a la palabra como vínculo de la humanidad y herramienta contra la violencia; y manifestar nuestro apoyo para conseguir que la U.N.E.S.C.O. dictamine y nombre el día 23 de noviembre como Día Internacional de la Palabra como Vínculo de la Humanidad.


Podrán participar en el Certamen cuantas personas lo deseen.

Bases:


1.- Los relatos, de tema libre y escritos en lengua castellana, serán originales, inéditos y no presentados –con el mismo o distinto título- a ningún otro certamen pendiente de resolución. 

2.- Los trabajos se presentarán en un original, con título en la primera página y firmado con seudónimo o lema, escritos a doble espacio (tipo de letra Times New Roman, cuerpo 12) por una sola cara. La extensión no excederá los 8 folios ni será inferior a 2.
         Todos los envíos serán por E-Mail, para lo cual se enviará un mensaje sin texto en el que se adjuntarán dos documentos de Word o pdf, en uno de ellos y bajo el título de Relato, se incluirá el texto del relato y en otro de ellos y bajo el título de Plica, se incluirán los datos del autor que más adelante se detallan.

3.- Los originales se remitirán por correo electrónico a trilceislaliteraria@gmail.com desde el día 4 de septiembe hasta las 23 horas del  día 8 de noviembre.

4.- En la plica  constarán los datos del autor: Nombre y apellidos, edad, lugar de residencia, título del trabajo, seudónimo, correo o teléfono de contacto.


5.- El plazo de recepción de originales comenzará el 4 de septiembre de 2013 y finalizará el  8 de noviembre de 2013.
El jurado designado se reunirá la semana del 11 al 15 de noviembre y los premios se entregarán el día 23 Día Internacional de la Palabra como Vínculo de la Humanidad, en el acto que se celebrará para conmemorar ese día. Al ganador se le comunicará por E-Mail o teléfono y para obtener el premio deberá estar presente en el acto de entrega y leerá su trabajo en dicho evento.
     
Del premio

6.- Se establecen los siguientes premios:
Un ganador y dos finalistas.
Premios a determinar (según patrocinadores, teniendo en cuenta que la Asociación Trilce Isla Literaria aportará ejemplares de los libros de sus socios).

Se publicarán los diez mejores relatos del concurso en orden inverso al que hayan sido seleccionados por el jurado.

7.- El acto oficial de entrega se hará el día 23 de Noviembre del 2013, con la colaboración de la concejalía de Cultura de Valdemoro. El ganador deberá estar obligatoriamente en el acto para recoger su premio.

8.- Cada autor podrá presentar un solo relato.

Del jurado

9.- El Jurado estará coordinado por uno de los socios fundadores de la Asociación Trilce Isla Literaria y compuesto por dos escritores a determinar por la organización y una persona designada por la Concejalía de Cultura.

10.- El jurado hará público el nombre del ganador en los medios de difusión a su alcance, (blog, radio, revista…) y se le comunicará directamente al interesado el resultado obtenido.

Los trabajos presentados a concurso no se devolverán, se destruirán los no seleccionados y la Asociación Trilce Isla Literaria se reserva la posibilidad de publicar los trabajos ganadores y finalistas por sus medios y en sus medios, sin por ello privar a los autores de todos sus derechos legales de la obra.


Al ser publicado el libro con  los relatos vencedores, el autor premiado recibirá 3 ejemplares de la obra como parte del premio, y el resto un ejemplar pudiendo adquirir los que deseen al coste de edición.


Participar en este premio supone la aceptación de sus bases, cuya interpretación final quedará a juicio del Jurado.




miércoles, 28 de agosto de 2013

EN SUS MANOS

El aire acondicionado se había estropeado y el calor en el edificio era sofocante. Héctor acababa de comenzar su jornada nocturna como vigilante, en uno de los rascacielos más altos y antiguos de la ciudad. Sus treinta y dos plantas eran todas oficinas y las cámaras de televisión se encargaban de hacer la mayor parte del trabajo.  La lluvia arremetía con violencia contra el asfalto recalentado de la calle dando un ligero respiro a las altas temperaturas que marcaban los termómetros. Héctor se había desabrochado los botones de la camisa de su uniforme. Se encontraba solo y hasta las seis de la mañana que llegara la empresa de limpieza, podía estar cómodo. Hizo una ronda de reconocimiento por el edificio a través de los monitores y cuando comprobó que todo estaba tranquilo puso los pies encima de la mesa, se recostó en su sillón y reanudó la lectura del último capítulo de la novela que estaba leyendo. Pasados apenas unos minutos después de un trueno ensordecedor el rascacielos se quedó a oscuras. Héctor no contaba con eso. Probablemente habría saltado alguno de los automáticos o quizá el general pero no le quedaba más remedio que ir a comprobarlo, así que cogió su linterna y se encaminó hacia el sótano donde se encontraba el cuadro eléctrico. Al abrir la portezuela se dio cuenta que el diferencial general estaba hacia abajo. —Maldito edificio. —masculló entre dientes. Cuando no fallaba una cosa se estropeaba otra. Asió el automático con las dos manos y lo impulsó hacia arriba. En ese momento las manos se le quedaron pegadas y a continuación una enorme descarga lo lanzó de espaldas varios metros. Cuando abrió los ojos se dio cuenta de que se encontraba en la cama de un hospital. Había perdido las dos extremidades hasta la altura de los codos a consecuencia de la brutal descarga. Aun así, estaba de suerte. El cirujano tenía previsto el implante de unos brazos procedentes de un cadáver, cuando Héctor estuviera un poco más recuperado. Unas semanas después la operación se llevaba a cabo. Tras un año y medio de rehabilitación, Héctor tenía una movilidad con sus nuevas extremidades de más del sesenta por ciento, lo que aunque con ciertas dificultades, le permitía poder hacer las cosas básicas como asearse o poder comer. Incluso había vuelto a ocupar su antiguo puesto como vigilante en la empresa donde trabajaba. A veces, cuando se miraba las manos, inmediatamente ponía en práctica un ejercicio mental que le había enseñado el psicólogo, para que no se traumatizara.
Ese viernes decidió quedarse a ver una película antes de irse a dormir. Desde que sufrió el accidente ya no hacía el turno de noche y el fin de semana no trabajaba, así que no tenía que madrugar. Apagó la luz, se recostó en el sofá y le dio al <<Play>> de su reproductor. No habían transcurrido siquiera unos minutos de película y ya se había quedado dormido. La sensación de que alguien tiraba de  sus manos, le hizo abrir los ojos. Entonces lo vio. Fue tan solo una fracción de segundo, pero le había parecido ver a un hombre alto frente a él, sin brazos. El corazón comenzó a latirle con tanta fuerza que parecía que se le iba a salir por la boca. Estuvo intentando racionalizar las cosas. Vivía demasiado obsesionado desde que le trasplantaron esos brazos y necesitaba no pensar tanto en ello. Apagó el televisor y se acostó. Dormir le vendría bien y además lo necesitaba. La luz de las farolas de la calle se filtraba a través de los visillos permitiendo la visión, sin molestar para conciliar el sueño. La respiración de Héctor comenzaba a ser pausada lo que indicaba que se estaba empezando a dormir. La sábana comenzó a deslizarse hacia sus pies destapándolo. Abrió los ojos de golpe y volvió a verlo de nuevo. Esta vez no era una alucinación. Allí estaba el hombre sin brazos que había visto en el salón. Desde el rincón de la habitación le miraba fijamente. El miedo tan aterrador que sentía lo tenía clavado en la cama. La sangre golpeaba sus sienes tan violentamente que tenía la sensación de que le iba a estallar la cabeza.
Tres días después encontraron el cadáver de Héctor en su cama. El forense que certificó su muerte puso en el informe que la causa había sido un infarto fulminante y comentó con su ayudante que jamás en todos los años que llevaba como profesional, había visto una cara de espanto tan aterradora. Al día siguiente de la muerte de Héctor, los periódicos daban la noticia del fallecimiento por atropello del jefe de cirugía de un renombrado hospital. Lamentaban la muerte de uno de los mejores cirujanos destacando alguno de los trasplantes imposibles que había realizado con éxito. La Familia agradece las muestras de condolencia y ruega una oración por su alma. D.E.P.

Luis Renedo De La Peña